lunes, 16 de abril de 2012

51. TIPO Y MODELO


En el aprendizaje del vocabulario específico de la teoría de la arquitectura, estas dos palabras parecen esenciales, y por eso las coloco en esta primera pequeña lección tras la presentación anterior.

Siempre he tenido la idea de que fue QUATREMERE DE QUINCY (1755-1859) quien dejó definido ambos conceptos en su “Dictionnaire d´Architecture” aunque nunca lo he podido comprobar por mi mismo al no haber tenido nunca una edición de tal libro en mis manos.

La noción de MODELO parece bastante clara de entender, porque es lo que siempre han planteado los profesores de dibujo en sus clases: MODELO es aquello que se propone para ser copiado o reproducido lo más fielmente posible. La mayor o menor identificación o parecido del dibujo con el modelo es el sencillo mecanismo de valoración.

El concepto de TIPO, sin embargo, es algo más profundo. Entendemos como TIPO el conjunto de unos pocos rasgos estructurales que permiten identificar una creación dentro de una TIPOLOGIA determinada. Por ejemplo, definimos la caligrafía itálica como aquella que se realiza (1) enlazando las letras, (2) dándoles una inclinación propia de la dinámica de la escritura y (3) con trazos finos al subir la plumilla y más gruesos cuando baja. O definimos las agrupaciones de viviendas en bloques de dos crujías, en palazzinas, o en alforjas atendiendo a su conocida disposición en planta.

Mientras que el MODELO limita la creación, el TIPO, sin embargo, parece impulsarla al darle un arranque sólido y dejar otras posibilidades abiertas. En toda creación, la primera decisión casi siempre ha de ser la tipológica.

La noción de TIPOLOGIA en arquitectura tuvo un notable impulso tras los estudios que se derivaron del libro de ALDO ROSSI, LA ARQUITECTURA DE LA CIUDAD. Al pensar la arquitectura desde la permanencia de las tipologías se consiguió un punto de apoyo mucho más interesante que el de los estilos o los rasgos exteriores.

Es por ello que conviene tener cuidado en no tomar por “rasgos estructurales” lo que son simples “TICS” formales, detalles decorativos o cuestiones más o menos anecdóticas y circunstanciales. Los historiadores se han dejado llevar muchas veces por estos últimos al hacer sus clasificaciones o poner sus etiquetas, y de ahí la importancia de alguna obra primeriza en este nuevo sentido, como la HISTORIA DE LAS TIPOLOGIAS ARQUITECTONICAS de NIKOLAUS PEVSNER.