lunes, 25 de abril de 2016

129. EMPEZAR UN PROYECTO


Tienen tanta prisa los alumnos por llegar en los trabajos de proyectación a unos resultados que creen definitivos que en este mi último año de enseñanza de proyectos he acabado por proponerles no que hagan un proyecto sino que "empiecen un proyecto". El ejercicio consiste en no pasar de la imaginaria línea de un tercio de los trabajos que se supone que constituyen un proyecto, y por supuesto, nada de delineación ni de resultados finales. Muchos bocetos, muchos croquis a 1/100 y 1/50, mucha selección de tendencias o fuentes de inspiración, mucho trabajo de una idea, de un color básico, de un detalle o de perfilar un tema protagonista.

Y al que se pase de esa línea, palo.

A ver si así, aunque sea a la última, acierto.


miércoles, 23 de marzo de 2016

128. IDEA, MODULACIÓN, RELACIÓN



Ya tocaba en los Proyectos Básicos del primer curso de Diseño de Interiores de este año 2016 ponerse a decorar, y tocaba por tanto sacar del cajón la pequeña lección 113. Y como casi siempre que repites una lección, te das cuenta de que falta algo. En efecto, el asunto de la RELACION entre los elementos decorativos me parece tan importante como los ya tratados de la IDEA y la MODULACION, así que vamos a ver si consigo explicar brevemente de qué va.

Dando la vuelta al calcetín lo primero que les pido a mis alumnos de decoración es que "no jueguen a casas de muñecas". Y que conste que no está nada mal empezar a decorar como quien juega. Pero hay que exigirse algo más.

En primer lugar (repetimos) que la decoración tenga IDEA, o sea, alma,  que no sea un compedio de meros caprichos yuxtapuestos. El asunto de la "idea" es lo más  difícil de explicar y no pocas veces hay que recurrir a metáforas: ¿cuándo sabes que hay feeling, o magia, o amor, en una canción, en una mirada, en un cuadro? Pues lo mismo en una decoración. Cuando hay un soplo divino detrás. Cuando hay corazón. Buscar ese aliento no es nada fácil pero todo creador tiene que tenerlo presente.

La MODULACION de los paramentos es asunto algo más sencillo aunque no se arregla, ni mucho menos, recurriendo a poner en las paredes las famosas mallas de las plantas (lección 30). No se trata de modular cada pared o cada suelo, sino entender que entre el tamaño de un espacio y la escala humana, las divisiones rítmicas o en partes iguales de ciertos paramentos ayudan no poco a humanizar el espacio. A decorarlo.

El concepto de RELACION entre los elementos decorativos de un espacio tiene más que ver con el principio de la UNIDAD DE COMPOSICION de la que hablamos en la Pequeña Lección nº 6. Todo el mundo sabe que hay que dar cierta unidad al poutpourrí de muebles, colores, materiales, lámparas, tejidos o complementos que metemos en un espacio, y lo más socorrido suele ser la repetición de materiales o colores en unas piezas u otras, la similitud de estilos o de carácter. Pero lo que poca gente practica, (y por tanto, lo que yo aconsejo) es la "relación geométrica" entre las distintas piezas. De entrada, la puerta y la ventana de un espacio, ya suelen ser elementos decorativos con poca o nula conexión: rara vez, por ejemplo, coinciden la altura de los dinteles. Es por ello que cuando entramos en una habitación en la que la altura de la puerta y las ventanas coinciden, ya notamos una cierta serenidad, una cierta unidad decorativa. O cuando las alfombras encajan con las líneas de un armario, cuando la anchura de una cama o su eje tiene su correlato en la anchura o el eje en que está puesto un tocador, la relación de unas mesillas con las sillas, y así sucesivamente. Llenar de líneas un espacio tratando de relacionar unas piezas con otras (líneas que obviamente luego borraremos) es una de las técnicas más importantes para dar unidad a ese poutporrí de elementos decorativos más o menos escogidos por capricho o necesidad. Si lo practicáis en vuesto primer ejercicio de decoración, aunque sea mínimamente, es posible que vuestros ejercicios crezcan, desde un principio, como un todo.

Y no como un juego de casa de muñecas.


martes, 22 de diciembre de 2015

127. DIBUJO PARA DISEÑO DE INTERIORES



Hace ya bastante tiempo que en nuestra Escuela de Diseño de Logroño la asignatura de Dibujo perdió el apellido "artístico" y con ello las pretensiones de que mediante el dibujo los alumnos intentaran capturar la realidad lo más fielmente posible (que para eso ya está inventada la fotografía) o producir una obra de arte (sea lo que fuere eso del arte). El miedo a dibujar que nos produce un resultado alejado del modelo o un trazo poco suelto, hay que eliminarlo convenciendo a los alumnos de que dibujar no es más que una actividad que nos ayuda a observar las cosas con más detenimiento y profundidad, y que el dibujo es, sobre todas otras consideraciones, nada más (y nada menos) que un acta de contemplación. Las condiciones de dibujo casi a oscuras con modelos mostrados con el proyector, y la deliberada falta de inspección de sus dibujos por parte del profesor, creo que podría ayudar a quitar ese miedo. Pero también el ejemplo del propio profesor dibujando a oscuras y con desparpajo en la pizarra las obras de la historia de la arquitectura y la decoración que nos van enseñando más y más elementos de composición espero que también les haya podido ayudar a entender esa diferente actitud ante el dibujo. A modo de recuerdo y guía del trabajo realizado en el mes de diciembre del 2015 en el curso primero de Diseño de Interiores de la Esdir, pongo a continuación algunos de  mis dibujos realizados en la pizarra mientras ellos hacían sus propios apuntes.


1. El 1 de diciembre empezamos dibujando barandillas de balcones de Logroño.


2. El 2 de diciembre nos dedicamos a descubrir cuántos y tantos elementos de diseño tienen las puertas (los de las bisagras los hice, como ellos, en mi propio cuaderno en vez de en la pizarra).



3. El 3 de diciembre usamos la puerta de la ciudadela de Micenas y la puerta de la tumba de Agamenón para acercarnos a los conceptos de la decoración simbólica y la decoración analógica (PLD 12 y PLD14).


4. La decoración ornamental y los comienzos de la historia de la columna los estuvimos trabajando el 4 de diciembre.


5. El 9 de diciembre nos metimos de lleno con el lenguaje clásico de la arquitectura (que también lo es de la decoración) y la sencillez de la molduras escultóricas con que se configura. Primero en el estilo dórico,


... y después en el jónico y corintio:



6. El 10 de diciembre pusimos nuestra atención en la observación de la riqueza de formas, patrones y motivos decorativos de las ventanas así como en la posibilidad espacial que poseen de crear un lugar.


7. El 11 de diciembre empezamos a intentar llevar al papel (y a la pizarra) los "espacios" de la arquitectura y lo hicimos visitando el hall de la casa Winslow de Frank Lloyd Wright.


8. El 14 de diciembre relacionamos los dibujos de "línea clara" de los comics con las líneas continuas de nuestro dibujo de croquis (v PLD3), e intentamos ejercer ese tipo de dibujo sobre el modelo de un rincón del Unity Temple de Frank Lloyd Wright (v. edificiosLHD 92)


9. El 15 de diciembre dimos un bandazo de ciento ochenta grados y nos propusimos dibujar como niños o practicar el "desdibujo" a fin de introducir el color y poder usar también el dibujo para capturar, sin miedo ni prejuicios, espacios o formas muy complejas.


10. El 16 de diciembre nos planteamos capturar la esencia de todo un aparato decorativo aplicado al lienzo de una fachada y lo hicimos nada menos con Il Redentore de Palladio y el Allen Museum de la Universidad de Ohio.


11. Para fijar los conceptos de composición abierta o cerrada (clásica/moderna) ya expuestos en la PLD 82, el 17 de diciembre dibujamos las plantas y alguna perspectiva del Erecteion y del Partenon.


12. La misma lección de composición de la Acrópolis con dos edificios coetáneos y sin embargo tan distintos, -la Escuela de la Bauhaus y nuestra Escuela de Artes y Oficios-, fueron los modelos propuestos a contemplación y dibujo el 18 de diciembre del 2015.



13. Javier Dulín, jefe del departamento de Diseño de Interiores me comentó hace tiempo su deseo de crear una optativa titulada "Motivos Ornamentales", esos sencillos elementos estudiados por Riegl para intentar fijar una historia de la decoración que en nuestro caso tendría más de recuperación. Como los motivos vegetales han sido fuente permanente de inspiración de los motivos ornamentales, nos pusimos a dibujar hojas de plantas y árboles y acabamos contemplándolos esculpidos en un capitel de Frigia.

Hecha esta introducción ahora sólo falta que los alumnos caminen solos y hagan volar sus lápices y colores por el papel cada vez que observen algo interesante que tenga que ver con sus estudios de Diseño de Interiores y quieran aproximarse y profundizar en ello.

Y para acabar estas sesiones y despedir el año 2015, una selfie con los 22 alumnos de primero de diseño de interiores desde la pantalla de las maravillas.



martes, 13 de octubre de 2015

126. EL TALLER DE PROYECTOS: PRIMER COWORKING


De un tiempo a esta parte una de mis principales prioridades pedagógicas para con los alumnos de primero de diseño de interiores es que se inicien el aprendizaje del trabajo individual y creativo dentro de un espacio colectivo y compartido. Es decir, convertir la tradicionales "aulas de proyectos" de la Escuela en espacios co-working.

Con la desordenada invasión de términos ingleses que acaece últimamente en nuestro lenguaje no había prestado yo mucha atención al término coworking hasta que una alumna de Cultura del Diseño  colgara al comienzo de este mismo curso un post muy interesante (enlace aquí) sobre la definición, características y algunos ejemplos concretos de ese nuevo tipo de lugar de trabajo colectivo con el que se pretende  superar el tradicional concepto de oficinas.

Tengo un pésimo recuerdo de las "aulas" de proyectos de la escuela donde cursé mis estudios de arquitectura. Eran unos espacios destartalados, abiertos y  ruidosos donde recibíamos el encargo de un trabajo y donde de vez en cuando había gente apiñada en torno a un profesor y una pared donde alguien había colgado unos planos. El resto del tiempo la clase permanecía vacía o con corrillos de cháchara sobre cualquier temática ajena a la de proyectos. No creo que nadie nunca hiciera un proyecto allí. Ya siento decir que en aquel tipo de escuelas ni nos ofrecieron un espacio de trabajo ni nos enseñaron a trabajar en un espacio colectivo.

En la Escuela de Diseño de Logroño, el aula de proyectos había venido siendo el de una asignatura más de entre las cinco o seis que componen el currículo del curso con un horario de estancia muy inferior a los créditos exigidos para superarla, así que últimamente, en aquellas aulas (o talleres prefiero llamarlas) en que tenemos la suerte de que un solo alumno tiene una mesa propia para todo el cuatrimestre, hemos empezado a abrirlas a los alumnos para que las puedan utilizar como sus lugares de trabajo personal.

Pero en la bonita propuesta de los coworking que leíamos en el post de Dairén Bailo no se hacía mención de la educación y respeto que todo usuario de un coworking debe de tener para los compañeros de espacio (condición fundamental para que un espacio de coworking funcione), así que en el contenido de esta pequeña lección de diseño vamos a intentar subsanar esa carencia.

Y es que para trabajar en un coworking se necesita haber aprendido a trabajar en un espacio colectivo. Se necesita asumir un tipo de comportamiento que los alumnos de las aulas convencionales ligadas a la presencia del profesor no suelen poseer. Necesitan funcionar de una manera que podría resumirse en una norma sencilla universal: la del respeto máximo al trabajo de los demás. Un respeto que pasa por el escrupuloso silencio, o todo lo más, por conversaciones en voz baja que en ningún caso lleguen mas que como un susurro de fondo a los oídos de quienes son ajenos a ellas.

En ese respeto por el trabajo de los demás suelo decir a mis alumnos que tienen que revisar incluso las tradicionales normas de cortesía respecto a los saludos. Entrar a un espacio de coworking saludando, es decir, diciendo aquí estoy yo y mi llegada es motivo de que te enteres e interrumpas tu trabajo por ello, es la mayor falta de respeto y cortesía que existe. Y lo mismo a la hora de ausentarse del taller. Cuando uno está realizando su trabajo individual, tu llegada o tu salida deben de pasar desapercibidas para él. Ya advertirá tu presencia si le interesa cuando levante la vista de su trabajo, cuando se tome un respiro o cuando entre o salga del espacio coworking. Los actuales alumnos y futuros diseñadores tienen que entender que los espacios de coworking poseen espacios anexos de relación, sean salas de reunión, pasillos, el bar, o la entrada de la Escuela, donde entablar relaciones, conversaciones o debates que no interfieran el trabajo de los demás.

Si los alumnos de diseño aprendiesen a trabajar así desde el primer curso de su carrera, pueden tener por seguro que estarán muy por delante de muchos alumnos que en generaciones anteriores no han tenido ese tipo de pedagogía.


jueves, 23 de abril de 2015

125. CRAZY DECOR



Hace bastantes años vino Juli Capella a esta Escuela e impartió una coferencia en el Salón de Actos en la que soltó un mensaje provocativo dirigido directamente a los alumnos que más o menos decía así: "como la vida y el duro trabajo que os espera fuera ya se encargará de cortaros las alas, aprovechad vuestra estancia en la Escuela para hacer locuras y extravagancias, para ser lo más creativo posibles".

Desde que entramos los arquitectos a enseñar en las Escuelas de Decoración todo capricho o extravagancia ha sido cercenado en aras de un tipo de disciplina profesional mucho más cercana al ejercicio de la racionalidad y de la funcionalidad que triunfaron en la arquitectura del siglo XX y en la que todos los arquitectos fuimos educados. Juli Capella también era arquitecto, y seguramente un poco frívolo, pero tonto no era y su mensaje, su provocación, no ha dejado de darme vueltas en la cabeza durante todos estos años de profesor de Diseño de Interiores.

Para entender y valorar mejor esa provocación pensemos un poco en los compañeros de la especialidad de Moda de esta misma Escuela. Ellos estudian para diseñar chaquetas, pantalones y camisas que podamos vestir en cada uno de los acontecimientos y edades de nuestra vida, pero de vez en cuando, tanto en su periodo de formación como en su vida profesional, nos sorprenden con modelos y pasarelas de lo más original y extravagante. La alta costura, como decía Ignacio Paricio Ansuategui en un estupendo artículo sobre el high tech publicado hace años en la revista Arquitectura Viva, no es algo que se haga para poder vestir a la gente sino para tirar de la creatividad de los diseñadores y hacer evolucionar las modas. Es algo de lo que, a la postre, se beneficiará la belleza de mi camisa o mi pantalón.

Algo parecido podríamos hacer también en Decoración de Interiores. No todo el tiempo, por supuesto, en que lógico es que prevalezcan los valores de la disciplina, el orden y la búsqueda de la sencillez y economía en el diseño, pero sí de vez en cuando.

En primer curso de diseño, cuando se les plantea por primera vez ejercicios de arquitectura de distribución de espacios, los alumnos optan con frecuencia por hacer extravagantes tabiques curvos o diagonales, por lo que es muy recomendable prohibirles este tipo de geometrías y obligarles a diseñar desde la sencillez del ángulo recto. Eso de las paredes de vidrio o los tabiques inclinados, les digo, a partir de tercer curso.Sin embargo, cuando se les plantea por primera vez un ejercicio de pura y simple decoración hay que ver lo tímidos y comedidos que son, más atentos casi siempre a plantear y resolver problemas de funcionalidad o bricolaje que a desarrollar sus capacidades creativas en el mundo de la ambientación.

Es entonces cuando me acuerdo de la provocación de Juli Capella y no sólo la aplaudo como tal sino que hasta creo necesario proponerla como ejercicio obligatorio: diseñad loco, soltaros el pelo, pintad de colores vivos, mezclar lo irreconciliable. No para crear un hábito de caprichosidad, no, sino para ver cuanto antes cuáles pueden ser sus resultados, o para servir en el futuro, como en el diseño de moda, de estímulo y referencia para las propuestas más serias y contenidas.

Y también (digámoslo con un pequeño chiste), para evitar esa otra "extra-vagancia" decorativa que es... la "vagancia" "extrema" de no pintar nada, no diseñar nada y justificarse que es porque van de racionalistas, de funcionalistas o... de "minimal".

Porque una cosa es segura: los diseños de la Escuela no se hacen para llevarlos a la realidad. Se hacen para aprender, para crecer, para abrir vías al futuro de los alumnos y al propio oficio de la Decoración.



miércoles, 1 de abril de 2015

124. PROBLEMAS DE ESTILO




En la bliblioteca de la Escuela encontré hace años un libro titulado ESTILO Y DECORACION INTERNACIONAL editado en 1976 por la prestigiosa editorial Gustavo Gili que tenía cientos de fotografías del tipo de las dos que encabezan esta pequeña lección. Escandalizado por la imagen que daba de la disciplina de la decoración me lo llevé al armario de mi clase y lo encerré con llave. Pero el problema no estaba resuelto: en realidad debería de haberme llevado y encerrado también el noventa y nueve por ciento de los libros sobre decoración que había y todas las revistas del ramo, porque las fotos y textos que contienen no hacen sino contribuir a la gran ceremonia de la confusión sobre estilos de ambientes y objetos en que nos vemos sumidos desde hace décadas, una confusión o un eclecticismo que nos exige profundizar una vez más en la historia de la decoración y en el punto en que estamos.

Admitimos que a diferencia de la arquitectura, la decoración es moda y expresión más o menos efímera de cada usuario o de cada momento histórico, pero de ahí a convertirse en capricho individual, subjetivo y acrítico va un largo trecho. No todo cabe. No todo puede valer. Cuando se fundó la Real Academia de Bellas Artes de Francia el primer tema de debate de los sesudos académicos fue tratar de definir el "buen gusto" es decir, los principios que deberían de regir a la hora de juzgar todo lo relacionado con la creatividad humana. Diferenciar el buen gusto del malo, lo bello de lo chabacano. Difícil tarea para los académicos si no contaran con un poder absoluto en la monarquía de Versalles que la mayor parte de las veces tomaría sus decisiones por ellos: y es que el buen gusto ya era entonces el gusto de los de arriba, de los poderosos, de los que dominan al resto de la sociedad.

La revolución francesa que acabó en el imperio de Napoleón impuso un nuevo gusto, el así llamado "estilo imperio", creado por dos arquitectos, Percier y La Fontaine, para el nuevo emperador, pero una vez caído éste, durante el siglo XIX proliferaron todo tipo de "gustos" "estilos" o "modas" en función de los diferentes países de Europa y de sus desarrollos sociales creando una tremenda babelia que dio pie a esa furibunda reacción acaecida en el siglo XX después de la Primera Guerra Mundial que ya conocéis por la historia como "modernidad", el "no estilo" o "estilo internacional" y que arranca con textos como "Ornamento y Delito", la negación de la decoración en las soflamas de Le Corbusier o las propuestas blancas y puristas de la Bauhaus.

Cincuenta años después, hacia 1970, la modernidad entró en crisis y no sólo cultural -como en el el libro que mencionaba al comienzo de esta pequeña nota. El humorista francés Jacques Tati se había adelantado más de una década en la denuncia del modo moderno de hacer las cosas como comentamos en este mismo blog sobre su película MI TIO. ¿Qué ha pasado desde entonces hasta hoy? ¿Cuál ha sido el gusto, la moda o las tendencias triunfantes en decoración?

Complicadísimas preguntas que no pueden responderse en una pequeña lección de diseño y ante las que sólo pueden avanzarse hipótesis o interpretaciones algo aventuradas, como que... hemos vuelto a la confusión y eclectisimo de finales de siglo XIX pero multiplicado por mil, es decir, que aún peor. Y con un aparato crítico bajo mínimos. Con muchos medios de comunicación que mezclan las noticias con la propaganda y sin Reales Academias que fomenten debates como el del buen gusto. Sin ir más lejos esto es lo que veíamos recientemente en la feria de Valencia.:


Ponerse a ejercer la decoración profesional en nuestros días es un reto verdaderamente difícil. Titánico, podríamos decir. Porque quien quiera hacer una decoración digna, deberá siempre expresar la naturaleza de su tiempo, del momento en que esa decoración se produce. El decorador ha de ser sensible a todo lo que le rodea y crear con el material de su tiempo una sensibilidad, una tendencia, una moda, un gusto, que no sólo sea bien visto por la sociedad de su tiempo sino que deje huella de ese momento para el futuro. Ese es el reto muchachos... Así que... en buen lío os habéis metido... si es que queréis hacerlo bien de veras, claro.


miércoles, 25 de marzo de 2015

123. PEQUEÑA GUÍA DE PALABRAS PARA HABLAR DE VUESTROS PROYECTOS




Primer curso de Diseño de Interiores. En el segundo ejercicio del segundo cuatrimestre les propongo diseñar la distribución de un bar-restaurante, y como ejercicio preparatorio y complementario les pido que cada alumno haga un pequeño reportaje de tres bares-restaurantes ya existentes con tres o cuatro fotos y (ojalá) con algún dibujo. Hacemos una puesta en común y cada alumno expone al resto de la clase los tres bares que ha visitado. Se produce entonces un grave problema a la hora de contar: los alumnos apenas tiene un mínimo vocabulario específico y se pierden en detalles más o menos irrelevantes. Ese mismo problema se reproduce luego cuando tienen que contar sus distribuciones, sus propios proyectos. Por ello es muy conveniente dotar a los alumnos de un mínimo vocabulario ordenado que les sirva de guía para contar, para valorar y también para diseñar.

1) Empezaremos por lo más fundamental: por hablar de los ESPACIOS, es decir, de la ARQUITECTURA.

Un diseñador de interiores en tanto que puede mover todo tipo de tabiquería, es también un arquitecto, un creador de espacios. Así que lo primero que tienen que saber hablar es de su GEOMETRIA. De sus formas generalmente ordenadas por la geometría: cuadrados, rectángulos, rectángulos aúreos, trapecios, espacios limpios, cerrados, maclados o abiertos y encadenados con otros espacios. etc.. E inmediatamente hablar de su ESCALA, de sus PROPORCIONES, tanto en relación con la escala humana o entre unos espacios y otros. Grandes, pequeños, acogedores, demasiado largos, agobiantes, desoladores, etc. Estos dos términos, GEOMETRIA y ESCALA son básicos y universales. Un poco más de andar por casa son otros dos términos con el que yo les propongo repensar los espacios una vez que han aparecido en ellos las puertas y ventanas: los PASOS y los REMANSOS. En alguna de las lecciones de dibujo creo ya haber hablado de los interesantes "planos o dibujos de desgaste de suelos" es decir, el reflejo de esas zonas de circulación que las puertas, ventanas y otros focos de interés crean en cada local definiendo a su vez unos espacios en negativo (o en positivo, según se mire) que son los REMANSOS, los rincones, los lugares de estancia, los gabinetes. Si el alumno de primero de diseño de interiores empieza a hablar de los locales que analiza con esos cuatro términos, GEOMETRÍA, ESCALA, PASOS y REMANSOS habrá dado un paso de gigante en su formación.

2) Después de hablar de los valores arquitectónicos entramos en materia de DECORACION.

El vocabulario básico se diversifica y multiplica cuando tratamos de decoración así que es preciso poner un poco de orden y empezar por hablar de algo tan elemental como el COLOR: la paleta usada que dicen los pintores o el color básico; el color que predomina en el proyecto o local y los colores complementarios que juegan con él. Y tras el color, las TEXTURAS. No es cuestión de insistir en que la construcción se produce mediante una adición y repetición de piezas pequeñas, así que tras la atención al color interesa mencionar los paramentos donde el elemento visual por excelencia sea las texturas. Colores y texturas que muchas veces nos ofrece la naturaleza de los MATERIALES con los que se construye, aunque no siempre porque casi todo material puede ser tratado superficialmente, pintado o revestido por nuevos materiales cambiando los significados. Descrito o explicado el marco general espacial y decorativo, sería de desear que el alumno supiera detectar aquellos PUNTOS DE ATENCION que focalizan y concentran las atenciones: un cuadro, una marca, un fuego, un punto de servicio, un mostrador, etc. Y a partir de ahí ya podríamos tratar de asuntos como el CONCEPTO general de bar, el ESTILO, su TENDENCIA, su tipo de propuesta de IMAGEN etc.

3) Lo he dejado para el final porque es lo más obvio y elemental, pero es de lo primero de lo que hay que hablar: de la UBICACION del local, aunque sólo sea como información y porque no es lo mismo estar en un casco antiguo que en una zona nueva de la ciudad; la ORIENTACION, con lo importante que es el sol y las sombras, el norte y el sur, y el CONTEXTO, los vecinos, la vida, las gentes de la zona.

Y ya vale, porque si seguimos podríamos volver a perdernos entre tanta cosa. No siempre hay que contar las cosas en el mismo orden (no todas las narraciones tienen que seguir una secuencia temporal) pero sí que es imprescindible que los alumnos sepan manejar este mínimo repertorio de términos a la hora de hablar de un local o de contar su proyecto. Y que lo practiquen una y otra vez.