martes, 19 de marzo de 2013

81. LA ASIGNATURA "FIESTAS"



Pasado mañana llega la primavera, y eso me recuerda que cuando estudié los textos de la Bauhaus leí que la organización y celebración de FIESTAS en aquella pionera escuela diseño era algo que se tomaban muy en serio, qué digo en serio, eran "parte fundamental de su pedagogía". Y aunque los currículos de nuestro Ministerio no contenían la asignatura FIESTAS, nosotros, en Logroño, decidimos incorporarla también en nuestra pedagogía. En principio programamos tres o cuatro grandes fiestas a lo largo del año, pero enseguida pensamos que la fiesta mayor para todos los que estamos relacionados con la creación artística tenía que ser la de la llegada de la primavera.

Muchas y grandes fiestas hemos ido celebrando durante todos estos años en que la enseñanza del diseño ha ido abriéndose camino, pero como muestra (como "pequeña lección") voy a poner aquí las fotos de una de las primeras, la fiesta de la primavera de 1990.

Como se ve en la foto de arriba, dos grandes lienzos pintados con flores se pusieron a primera hora de la mañana en la fachada mientras en las aulas y en los jardines, los alumnos y  profesores hacían flores, pensaban en flores y se adornaban con flores. 





Llegaron los músicos de una charanga local que acababa de venir de las fallas;


 ...un profesor de dibujo colgó en el hall un homenaje a su "prima vera";

...pero la actividad central de la mañana consistió en la preparación de globos de colores con una leyenda colgada en cada uno de ellos para soltarlos en la plaza del Ayuntamiento y llevar la primavera allí donde cayeran. El momento en que salimos de la Escuela hacia la plaza fue especialmente brillante:





 Y hasta conseguimos que el sr. Alcalde se asomara al balcón del Ayuntamiento para celebrar oficialmente con nosotros la llegada de la primavera:


No recuerdo si hubo cohete para coordinar la suelta de los globos o usamos las doce campanadas del reloj del Ayuntamiento, pero al menos hice esta foto:


De ahí nos fuimos a la calle Laurel a dar la buena nueva a la ciudad, con mucha música y mucha alegría




O éramos muy jóvenes o gracias a las flores estábamos muy bien camuflados porque no es fácil distinguir a profesores de alumnos:



De la calle Laurel nos fuimos a la "playa" del Ebro en alegre procesión...


... pues allí nos esperaba la paella que el esforzado profesor de Volumen nos estaba haciendo:


Las fotos de comensales son casi siempre muy feas y además no están todos, pero por aquello de que a algunos les gustará reconocerse en ellas, las pongo sin mayor comentario:









Tras la comida los músicos de la charanga tocaron algunos pasodobles y jotas pero se ve que no era genéro muy apreciado por el juvenil alumnado y que pese a los intentos de algunos profesores y del "director de pasillos" el baile no tuvo mucho éxito y la gente prefirió quedarse sentada y digerir la paella





Por esta foto que me regalaron y que no hice yo (porque salgo en ella), aún quedaron ganas y fuerzas para jugar al soka-tira entre grupos de alumnos...


... pero si no me equivoco, ahí se fue terminando la fiesta de celebración de la llegada de la primavera de 1990. En años sucesivos hubo muchas variantes, porque cada fiesta es una ocasión para la imaginación y la creatividad, pero no es cuestión de hacer de esta lección una tesis doctoral, que este blog, caramba, se llama "pequeñas lecciones". Otro día más.


jueves, 14 de marzo de 2013

80. BERLIN 2005 (y LA ASIGNATURA VIAJAR)



Perdonad que lo que ponga hoy aquí no sea una PEQUEÑA LECCION DE DISEÑO sino el PROGRAMA O CONTENIDO  de toda una ASIGNATURA. Pero no os asustéis que no se trata de un curso de Proyectos o de Instalaciones sino de una asignatura fundamental para los diseñadores pero que no figura en la programación de ninguna Escuela de Diseño: VIAJAR.

Nada enseña tanto como el contacto directo con las cosas, con el mundo. Pero, a su vez, nada se ha banalizado tanto como viajar. Hoy más que nunca es necesario ENSEÑAR A VIAJAR. A viajar como un no-turista. A viajar como un estudiante de arte o de diseño. Como un estudiante que quiere aprender.

Y aunque en las altas instancias que gobiernan la educación no lo hayan puesto en los currículos y programaciones, nosotros, en la Escuela de Diseño de Logroño, hace años que consideramos que había que enseñar a viajar a nuestros alumnos y nos pusimos a ello.

Pero organizar un viaje, animar a los estudiantes a apuntarse, llevarlos de la mano y aguantar sus impertinencias y los desagradecimientos de arriba y de abajo, suele quemar más de la cuenta, así que pasados unos años, los que dábamos esa "asignatura" pensamos que otros profesores más jóvenes tenían que tomar el relevo.

No sé cuál será el cúmulo de razones concretas, pero el caso es que después de diez años ininterrumpidos de Viajes de Estudios, el año pasado no se organizó ninguno, y este año tampoco ha salido. Ay.... pero... no todo está perdido. Un grupo de ocho alumnos de Segundo de Diseño de Interiores ha decidido usar por su cuenta los días programados por la Escuela para el el viaje de Estudios de este curso 2012-2013 y se han puesto a organizar un Viaje a Berlín. Y como sabían que yo había organizado un viaje a ese destino en el curso 2004-2005, me han pedido el dossier que hice entonces.

Al releerlo me doy cuenta que es algo más que un dossier de VIAJE A BERLIN, pues hay textos que son como pequeñas clases sobre viajar. O sea, que contiene por un lado la TEORIA y por otro, su aplicación al caso concreto de una ciudad que todo alumno de diseño debería visitar en su etapa de formación.

Aunque la documentación sea más amplia de lo habitual en un post de este blog, y algunas informaciones no vengan a cuento voy a copiar-pegar todo lo que escribí para aquel dossier con el doble objetivo de pasárselo a los alumnos que han organizado por su cuenta este viaje y a cualquier alumno del mundo que quiera aprender a viajar y a aprender de Berlín.



INTRODUCCION Y PROGRAMA

En los últimos años, el Ciclo de Proyectos de Decoración de la Escuela de Arte de Logroño viene incluyendo en su programación anual un viaje para los alumnos de segundo curso y proyecto final que tenga como motivo central la visita a alguno de los lugares más emblemáticos de la historia mundial del diseño. Si bien es cierto que los alumnos sólo se benefician de uno o dos de estos viajes, lo cierto es que la continuidad en la programación va a significar para el Departamento un gran enriquecimiento en materiales pedagógicos.

El primero de estos viajes fue a Florencia, cuna del “artista” moderno o individual, cuando la figura de Brunelleschi emerge sobre la colectividad de los gremios. El segundo de los viajes fue a Londres, donde la creación y la industria tuvieron un encuentro decisivo en la Primera Exposición Mundial de Productos Industriales que, por reacción, daría lugar al movimiento de las Artes y Oficios.

Siguiendo la línea del tiempo en sus acontecimientos más significativos respecto al diseño, el tercero de estos viajes, programado para el curso 2004-05, nos va a llevar a la escuela de la Bauhaus en Alemania donde, entre 1919 y 1933, creación e industria se encontraron definitivamente en la primera escuela de diseño del mundo.

Obviamente, en cada uno de estos viajes, el motivo central del viaje se enriquece con no pocos otros temas laterales de las artes plásticas, la arquitectura y el conocimiento de ciudades. El viaje a Florencia, realizado en autobús, tuvo su extensión a Siena y San Gemigniano, y en el camino, visitamos la Unité d´habitation de Le Corbusier en Marsella. En el viaje a Londres visitamos el British Museum, La National y la Tate Gallery, además de recorrer e interpretar el Londres georgiano, el Londres Victoriano o el Londres moderno en sus numerosos hitos arquitectónicos, viajar a Oxford y visitar el Blenheim Palace.

El viaje a la Bauhaus en Dessau nos llevará a Berlín y a Postdam, tal y como se cuenta en la programación que a continuación se ofrece, y por supuesto, a tratar de entender el glorioso pasado artístico de esta ciudad, así como la dura historia en el siglo XX a través de las huellas de su división por el telón de acero, y los procesos recientes de unificación y cosido urbano.

El formato de estos viajes de estudios programados por nuestro departamento, no sólo tiene como objeto visitar más o menos “turísticamente” determinados lugares significativos, sino que se pretenden convertir en una auténtica asignatura llamada “viaje” que tiene por objeto enseñar a los alumnos a viajar. En primer lugar, el viaje está organizado desde la máxima austeridad económica: vuelos de bajo coste reservados con muchos meses de antelación, transportes públicos, albergues juveniles para pernoctar y mucha caminata. El presupuesto base de este tercer viaje es de 100 € el vuelo y 100 € el albergue. En segundo lugar, el viaje contempla una serie de actividades “regladas” u obligatorias, con toma de datos mediante la observación detenida que implica el dibujo, fomento de la contemplación directa frente a la explicación superficial propia del turismo guiri, y un tiempo libre por las tardes para que los alumnos puedan relajarse y divertirse por su cuenta. Así mismo, también se da un día completamente libre para que sean ellos quienes se programen por sí mismos algunas visitas de entre las muchas que se ofrecen en la documentación previa al viaje.
Dicho esto, la programación del viaje a la Bauhaus para este curso 2004-2005 ofrece el siguiente desarrollo:

Viernes 27 de mayo a las 9:30, presentación en la estación de autobuses de Logroño. A las 10:00 salida hacia Madrid. Llegada a Madrid a las 14:20. Metro hasta el aeropuerto y embarque en easyjet  (hora límite del embarque15:55). Salida del vuelo a las 16:25, llegada a Berlin Schoenefeld a las 19:30. En metro S-Bahn  hasta el albergue Generator, situado en la Storkower Strasse 160 junto a la parada del metro de Landsberger All.

Sábado 28 de mayo: Berlin a pié. A las 8 de la mañana en punto saldremos del albergue para coger el tranvía o el autobús hasta la Alexanderplatz, a ser posible por la gran Karl Marx All, eje simbólico de la Berlín socialista de postguerra.
Desde la Alexanderplatz cruzaremos el Spree por la Karl Liebknecht para tener un panorama de la isla de los museos (que visitaremos detenidamente el martes 31). Recorrido por Unter den Linden y dibujo obligatorio de la Neue Wache de Schinkel obra cumbre del neoclasicismo alemán. Nos asomaremos a la Friederichstrasse (que también dejaremos para el martes) y seguimos hacia la Puerta de Brandeburgo, lugar emblemático por excelencia de la capital alemana. Nos acercaremos hasta el rehabilitado Reichstag en los Tiergarten para echarle un vistazo a la intervención de Foster y doblar hacia el sur para llegar hasta la reconstruida Postdamer Platz. Almorzaremos una salchicha por el camino y visitaremos la Neue National Gallerie de Mies van der Rohe, con dibujo y mediciones incluidas, y la Philarmonie de Hans Scharoum. Acabaremos el día en el Breitscheidplatz, centro neurálgico de lo que fue Berlín Oeste y zona animadísima para el descanso. Tiempo libre y regreso al albergue en metro desde Zoologischer Garten.

Domingo 29 de mayo. 8:00 de la mañana, en la puerta del albergue para salir en tren hacia Postdam. Visita de la Torre de Einstein de E. Mendelsohn. Dibujo.
Visita del palacio y jardines de Sans Soucci, con dibujos y mediciones detalladas de los Romische Bäder de Schinkel y Persius. Descanso por el parque y regreso a Berlín al caer la noche.

Lunes 30 de mayo. 8:00 dela mañana (o antes en función de los horarios de los trenes), salida en metro y tren hacia Dessau. Visita a la escuela de La Bauhaus. Dibujos del edificio. Regreso a Berlín.

Martes 31 de mayo. 8: de la mañana. Salida en tranvía/bus hasta la isla de los museos. Visita del Perganon Museum y Altes Museum. Mediodía en la Platz der Akademie, centro neurálgico de la Friederichstrasse y contemplación, análisis y dibujo de la Schauspielhaus de Schinkel. Tarde noche en el Kreuzberg.

Miércoles 1 de junio. Día libre para que cada cual se programe su recorrido y visitas. La organización planificará y ofrecerá de forma opcional una visita a la ciudad de Dresden.

Jueves 2 de junio: Berlín en metro para realizar un buen número de visitas dispersas. Empezaremos por Chralottemburg  donde quien quiera entrar en el Museo Egipcio podrá ver el famoso busto de Nefertiti ,aunque el centro de atención lo pondremos en el Schinkel Pabillion del que haremos un dibujo. La segunda visita será al Stadio Olímpico y la Unité de Habitation de Le Corbusier. A partir de mediodía se visitarán (carácter opcional para los alumnos/o tarde libre) las operaciones de vivienda masiva de los años veinte dirigidas por Bruno Taut: la Siemenstadt Siedlung y la Grossiedlung.

Viernes 3 de junio: 9 de la mañana en la puerta del albergue para salir en metro hacia el aeropuerto Schoenefeld. Embarque hasta las 12:20 y salida a las 12:50. llegada a Madrid a las 15:50. Metro hasta la estación de Avenida de América. Autobús a Logroño 19:30, llegada a las 23:50. Fin del viaje. El total de alumnos que se han inscrito es de 28 y los profesores que lo conducirán serán dos, el profesor de dibujo artístico Javier de Blas y el profesor de proyectos y jefe de departamento que esto suscribe, Juan Diez del Corral.



COMO VIAJAR

Hoy en día viaja todo el mundo. Los viajes se han convertido en una de las actividades más comunes de nuestra sociedad de consumo por lo que para dar servicio a los viajeros se ha creado toda una enorme, y a veces improvisada, industria del turismo.
El problema es que, paralelamente a ello, no se ha desarrollado una nueva cultura del turismo así que, hoy en día, ser turista es poco menos que ser carne de cañón de la industria turística o borrego en grupo conducido por guías turísticos al servicio de dicha industria.

Los viajes y la curiosidad cultural asociada a los viajes han existido desde la más remota antigüedad.
La cultura del turismo suele considerar a Herodoto el “primer turista oficial” por su viaje y su crónica del Egipto antiguo, hechos desde su cultura griega. 

Pero no todos los viajes han sido motivados por un interés cultural. Al margen de aquellos que se hicieron por motivos de emigración (que no podemos considerar en ningún caso como culturales) muchos viajeros se pusieron en marcha como experiencia de salir de lo cotidiano y de exploración de sí mismo. Al viaje como conocimiento de lo exterior, hay que añadir el viaje como conocimiento interior.

Además de ello, los viajes con otras personas o “en grupo” significan una experiencia nueva por cuanto que las dificultades propias de los viajes nos ponen a veces en situaciones difíciles que sirven para comprobar el grado de nuestra relación con los demás. (El famoso “viaje de novios” podría considerarse algo así como una prueba de fuego de la pareja de recién casados... ja ja). La solidaridad o el egoísmo, la generosidad o el desprecio a los demás afloran con mucha más facilidad en un viaje que en la vida cotidiana, por lo que hay que templar los nervios y estar preparados para ello. Viajar se convierte así en un test, en un examen: viajando se conoce uno a sí mismo y se conoce mejor a los otros.

Buena parte de los viajes de turismo actuales se justifican con las visitas a lugares relacionados con el “arte” de todas las épocas. Pero ver “arte”, como muy bien sabemos, no es nada fácil. Las obras de arte (1) hay que estudiarlas previamente y situarlas en su contexto histórico, (2) hay que sumirse en la contemplación directa, personal y silenciosa cuando se está ante ellas, y (3) hay que saber hacer algún comentario crítico con las herramientas que nos da la teoría del arte y de la crítica para no incurrir en ese tipo de apreciación subjetiva y primaria del “me gusta” o “no me gusta” con los que, como ya sabemos los alumnos de segundo de Proyectos, no hablamos de lo que vemos sino de nosotros mismos.

Ante todo ello es imprescindible y urgente enseñar a viajar. En estos tiempos en que se inventan o se cambia el sentido de las asignaturas (se es tolerante con el fracaso en las matemáticas, se quiere hacer desaparecer la filosofía o se inventan asignaturas tan peregrinas como “cultura religiosa” o “educación ciudadana para la convivencia”) no vamos a proponer en nuestra Escuela una asignatura llamada “viajes” pero sí entender que un viaje de escuela es una experiencia pedagógica y no un producto más de la industria turística y de los viajes de borregos en grupos.

Así pues el sentido de este dossier es introducir a los viajeros en los edificios u objetos que vamos a encontrar en nuestro viaje a Berlín, Postdam, Dessau y Dresden. 

Nunca todo lo que se estudia se ve luego en el viaje, pero a cambio, también uno encuentra en el viaje muchas cosas inesperadas que no había previsto. Estudiar previamente los temas de un viaje tiene como objetivo liberarnos de las tediosas, inoportunas y superficiales explicaciones en el lugar mismo de la visita.

Toda visita a una obra de arte o de la historia de la humanidad debe de estar presidida por un tipo de actitud y actividad centrado en la CONTEMPLACIÓN. Nada de preguntas, vocerío y explicaciones “in situ”. No se debe desperdiciar ni uno de los pocos y preciosos minutos que el viaje nos ofrece para el contacto las obras. Cada viajero debe “dialogar” con la obra, escuchar a la “obra”, preguntar a la “obra”. Y la mejor herramienta que se ha inventado para ello es el dibujo o el cuaderno de anotaciones. Cada viajero de la Escuela de Arte deberá llevar siempre un pequeño cuaderno de viaje en el bolsillo en el que hacer sus propias anotaciones, bien de aspectos globales o de detalles que le llamen la atención. No se trata de hacer “dibujos artísticos” u obras de arte en un cuaderno de viaje: se trata de usarlo como bisturí para penetrar en las esencias del objeto de contemplación.

Realizada la contemplación y el análisis, y terminada la visita (o a punto de terminarla), viene el enriquecedor comentario con los compañeros de viaje. La puesta en diálogo de nuestras observaciones es el método de ideal de corrección de nuestro parcial punto de vista. Comentar, comparar, señalar aspectos que uno ha descubierto y escuchar al otro: el paseo, la cerveza o la comida que sigue a toda visita debe ser siempre un foro de arte, una tertulia artística, un debate suculento que alimente también algunas anotaciones en nuestro cuaderno de viaje.

Capítulo aparte merece el apartado fotográfico. Desde su invención, la fotografía se ha convertido en la herramienta número uno del turista: un turista es un viajero con una cámara en ristre con la ansiedad de captarlo todo en su cámara. El turista borrego no ve ni contempla, sólo fotografía con ansiedad. La fotografía es por lo tanto una herramienta peligrosa para el viajero, pues sustituye el contacto directo, la contemplación y el análisis, por la simpleza de apuntar y disparar. Con el disparo continuo de la fotografía digital (motivado por su carácter gratuito) o con la grabación de videos, el turista se convierte en una especie de reportero de un viaje que nunca ha hecho, porque el viaje no es un hecho mediático, sino un contacto directo con las cosas: un estar ahí ante las cosas.

Sin embargo, la fotografía es una herramienta muy útil para la documentación del viaje y su estudio posterior. De todo viaje debe quedar un rastro documental rico e intenso, y mientras el cuaderno de viaje es una herramienta insustituible para el análisis y la contemplación, la fotografía es imprescindible para el recuerdo más fiel y la narración posterior. Es labor del departamento para sus posteriores clases el recoger abundante información fotográfica para sus clases, pero también los alumnos deben de hacer fotos, no tanto para como “recuerdos turísticos” sino como vocabulario y material básico a emplear en sus proyectos.
Buena parte de ese material se pude compartir con los compañeros de viaje a través de una selección de fotografías y copias gratis en formato digital.

En el primer viaje que hicimos, se realizó una exposición posterior de fotos y dibujos. Es una actividad muy interesante para el comienzo del curso del año siguiente, pero... dadas la circunstancia de “media escolarización” del curso Proyecto Final, haría falta mucha ilusión y voluntarios para llevarla a cabo. A ver si hay algún grupillo animado a hacerlo. 



BERLIN 2005

Una ciudad es un conglomerado inmenso de datos, y acontecimientos. Así que para estructurar un viaje se impone hacer una síntesis radical de unos cuantos nombres y lugares fundamentales:

1) Berlín fue la capital de la monarquía de los Hohenzoller, que durante los siglos XVII y el XVIII desplegó una arquitectura barroca similar a la de otras grandes capitales europeas, y que ofrece edifcios insignes en el centro de Berlín o palacios y jardines al exterior de la ciudad como Charlotemburg o Postdam.

2) Berlín es la ciudad del arquitecto y grandísimo dibujante Karl Friedrich SCHINKEL, de quien veremos un buen número de edificios, tanto en Berlín como en Postdam.

3) Berlín es la ciudad de Peter BEHRENS, uno de los primeros arquitectos y diseñadores que creó objetos para la industria, en concreto la AEG. El papel de Behrens en Berlín puede compararse al de Otto Wagner en Viena como figura de la transición entre los clasicismos fin de siglo XIX y la modernidad del siglo XX.

4) En torno a esta charnela de la historia que fue la Primera Guerra Mundial, el papel de Berlín como capital del Imperio Austro-Húngaro fue fundamental. En ese momento Berlín es la ciudad del expresionismo, ese arte incómodo y desgarrado que trata de interpretar el mundo emergente en guerra y tras la guerra. La figura del arquitecto Erick Mendelsohn siempre ha resultado muy atractiva en este sentido. Veremos varias obras suyas y en concreto la Torre Einstein en Postdam

5) Tras la Primera Guerra Mundial, Alemania es el país donde se produce el maridaje cultural entre creación e industria desde una Escuela de Artes y Oficios que nació en Weimar y que edificó en la ciudad de Dessau el centro pedagogico del diseño más famoso de la historia: la Bauhaus de Walter Gropius

6) Durante los duros años posteriores a la Primera Guerra Mundial, Berlín es la ciudad donde se dan las primeras experiencias de creación de unidades masivas de vivienda obrera según las teorías y proyectos de Gropius, Hilberseimer y sobre todo, Bruno Taut. Todavía están en pie esos barrios y merecen una visita. 

7) Berlín acogió brevemente a la Bauhaus dirigida por Mies van der Rohe cuando el nazismo cerró la Escuela de Dessau en 1933. Mies emigró a Chicago pero volvería a Berlín en los años cincuenta para dejar allí uno de sus edificios más clásicos, serenos y famosos: la National Gallery. En la postguerra se construyó en el Tiergarten un archivo museo de la historia de la Bauhaus. 

8) Berlín fue la capital de Hitler y el nazismo. Entre 1933 y 1945 Albert Speer, arquitecto del Führer proyecta y construye un buen número de obras en un severo y grandilocuente estilo imperialista. La Segunda Guerra Mundial destruyó gran parte de ellas (sobre todo la famosa Cancillería) pero aún pueden verse los proyectos, algunos edificios administrativos al sur de la puerta de Brandeburgo, el Estadio Olímpico de aquellas tristemente famosas olimpiadas de 1936 en que Alemania quiso hacer exaltación de su "raza", y el famoso Aeropuerto de Tempelhof en el que años después se pusiera en funcionamiento el "puente aéreo" que serviría de cordón umbilical de la aislada Berlín Oeste. 

9) Finalizada la Segunda Guerra Mundial, Berlín se convirtió en la ciudad simbólica de la división del mundo en dos grandes bloques enfrentados: el comunista y el capitalista, pues la propia ciudad fue dividida por una frontera infranqueable que fue denominada como el Muro de la Vergüenza. La vida de Berlín entre 1945 y 1989 estuvo marcada por esa terrible línea divisoria. La ciudad de Berlín fue repartida entre los ganadores de la guerra del mismo modo que lo fue toda Alemania, así que como toda la ciudad quedó sumida en la parte comunista, el trozo capitalista de la ciudad quedó como una isla conectada con el exterior a través de un famoso puente aéreo cuya pista de aterrizaje estaba en el mencionado Aeropuerto de Tempelhof.  Una de las mejores y más poéticas visiones del Berlín dividido puede contemplarse a traves de la película Cielo sobre Berlín de Wim Wenders.

10) La ciudad dividida fue reconstruyéndose de un modo diferente en ambas partes. En el Berlín Oriental, el imperialismo comunista construyó una gran avenida propagandística al estilo staliniano: la Karl Marx Alle de visita obligada.

11) En el Berlín Oeste y en las zonas devastadas cercanas a lo que fuera el viejo centro burgués de la Postdamer Platz, se construyeron algunos edificios significativos, como la mencionada National Gallery de Mies van der Rohe, o los dos grandes edificios del expresionista Hans Scharoum: el edificio de la Filarmónica y la Biblioteca de Berlín.

12) Así mismo se pusieron en marcha algunas operaciones de reconstrucción de viviendas invitando a arquitectos de prestigio como el Interbau de 1957, con edificios de Alvar Aalto, Jacobsen, Niemeyer, Gropius, etc, o la construcción de una Unité d'Habitation de Le Corbusier muy cerca del Estadio Olímpico.

13) En 1987 se reconstruyeron otros barrios o manzanas con nuevas figuras de prestigio en un programa llamado IBA, al que fueron invitados Siza Viera, Bob Krier, Aldo Rossi, etc. 

1) El acontecimiento más señalado de la historia contemporánea de Berlín (y probablemente del mundo entero) fue el desplome político y económico del sistema comunista acaecido a finales de los años ochenta del siglo XX, lo que dio lugar a la caída del muro de la vergüenza y a la posterior unificación de la ciudad y de toda Alemania en 1989

15) A partir de entonces se inicia un proceso desenfrenado de reconstrucción y zurzido de las heridas que durante tanto tiempo habían estado abiertas. Reconstrucción de un mundo en globalización con grandes empresas e instalaciones comerciales situándose en el corazón de la ciudad, mucho edificio de cristal y formas extravagantes, o reconstrucciones de carácter simbólico como el Reichstag o Parlamento, con un concurso mundial que ganó Norman Foster. O con edificios que tratan de curar la mala conciencia del holocausto, como el Museo Judío de Libeskind (el arquitecto que luego ha ganado el concurso de la Zona Cero de Nueva York) o el recientemente inaugurado (mayo del 2005) Monumento a las Víctimas del Holocausto de Peter Eissemann.

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(El dossier se completaba con fotocopias de mapas de localización de los edificios mencionados que no es lógico reproducir aquí dada su mala calidad y la facilidad que ahora se tiene para localizarlos a través de internet).

Más evocador de aquel viaje me parece reproducir a continuación algunos de los dibujos que alumnos y profesores hicimos allí, y completar estos consejos e información con la recomendación del visionado de cuatro de películas: la mencionada

Cielo sobre Berlín, de Wim Wenders,
One, Two, Three, de Billy Wider,
La Vida de los Otros, de Florian Hanckel, y
Good Bye Lenin, de Wolfgang Becker

Y por si alguien quiere leer otros artículos que tengo publicados en internet sobre edificios, barrios o urbanismo de esta ciudad os dejo estos cuatro enlaces:


Biblioteca de Hans Sharoum
Aeropuerto de Tempelhof
El Kreuzberg
El transporte público


Y ahora los dibujillos:

































Y por si algún ex alumno quiere recordar al grupo, aquí va el listado de viajeros y una foto de familia:

Profesores:

Diez del Corral, Juan
de Blas, Javier


Alumnos

Berger, Javier
Casas, Rubén
García, Noelia
González, Cristina
Iñiguez, Angela
León, Jorge
Martín de Peralta, Bárbara
Mateo, Beatriz
Miguel, Judith
Minguez, Noemí
Morales, Inmaculada
Ortega, José Luis
Pacheco, Vega
Pardo, María
Pastor, Celia
Peña, Raquel
Pérez, Cristina
Rodríguez, Elena
Rubin, Elena
Ruiz, Raquel
Sarabia, Isabel
Soria, Berta
Tobías, Raquel
Yagüe, Begoña
Zaballos, Eduardo


Invitados

Dulín, Javier (profesor)
Jáuregui, Iñigo (etnógrafo)
Alvarez de Toledo, Guadalupe

Asociados (mismo vuelo pero no albergue)
Morales Guillermo (catedrático de Geografía Universidad)




martes, 12 de marzo de 2013

79. MICENAS



¿Qué busca el viajero inteligente en esa pequeña colina de ruinas que llaman Micenas? ¿Qué puede encontrar el estudiante de diseño que seguramente no sepa ver el turista convencional?


Si el estudiante de diseño hubiera olvidado (y según comprobamos este curso, lo había olvidado) que Micenas fue la patria y reino de Agamenón, uno de los héroes de la guerra de Troya que Homero contó en los versos de la Iliada, bueno será que repase sus apuntes de bachillerato o los amplie con la abundantísima información que puede encontrar en la red. Porque a ese puñado de piedras en ruina se ha de ir, fundamentalmente, a rendir culto al primer libro, a los primeros héroes, a los primeros mitos escritos de la historia.

Pero como las ciudades de los héroes de aquella mítica historia habían caído en el olvido y la ruina, y durante siglos no hubo más restos que las ediciones del viejo libro, también se ha de rendir tributo (o cuanto menos recuerdo) al "historiador" que en el siglo XIX redescubrió los restos de Micenas para la modernidad, es decir, al alemán  Heinrich Schliemann.


Sólo con eso ya estaría justificada la visita porque... mucho, mucho "diseño", no parece que puedan dar unas ruinas tan viejas y primitivas ¿verdad? Y sin embargo...

Sin embargo..., en Micenas podemos reconocer y fijar para siempre los tres tipos de decoración de los que hablábamos brevemente en el pequeña lección 12 de este blog.


En la célebre puerta de entrada al recinto amurallado de la ciudad reconocemos ese gran dólmen o trilito que habíamos visto en Stonehenge, pero ahora decorado con un relieve misterioso en el que dos leones componen una figura simétrica en torno a una columna. El "trilito decorado" podríamos decir ahora, siendo esa decoración no otra cosa que un símbolo. Un símbolo fino y delicado, que contrasta poderosamente con la rudeza de la sillería ciclópea del muro. Cada vez que pensemos en la decoración simbólica, cada vez que tengamos que poner el nombre a una carpeta o a la fachada de un bar, nos acordaremos de esta primera puerta que exhibe con orgullo uno de los símbolos de la civilización que creció dentro, esa singular columna que veneran los dos leones exteriores.


Fuera del recinto amurallado y en la más noble y rica de todas las tumbas que se encontraron, y que por ello Schliemann adjudicó románticamente a Agamenón, nos fijamos que la puerta no está ya construída con tres gigantescas piezas de piedra sino que se abre sobre la sillería perfectamente trabada de los muros que lo conforman. Sin embargo, si nos fijamos bien, observamos que quienes la hicieron, labraron en las piedras de ese muro y también en la enorme piedra del dintel, algo así como el eco de la forma de la puerta, como para fijar para siempre en nuestro recuerdo y memoria eso que llamamos nosotros decoración analógica: ese pequeño gesto formal que repite o subraya una forma arquitectónica mayor.


La más leve, efímera o superficial decoración ornamental,  esa que tanto estigmatizaron los arquitectos "modernos" del siglo XX, ya no la podemos ver en la puerta de las tumbas pero la encontramos en alguna de las láminas dibujadas por los arqueólogos que se encuentran en el pequeño museo anexo al recinto. Los espigados de las columnas, o las cenefas del dintel pertenecen a ese tercer orden decorativo que Adolf Loos consideró tan primitivo que lo tomó como delito contra el progreso y la modernidad. Si Loos levantara la cabeza y viera el auge que están tomando los tatuajes ornamentales entre la juventud de comienzos del siglo XXI seguramente se llevaría las manos a la cabeza. Sea como fuere, oculto en una lámina dibujada redescubrimos también aquí el papel decorativo de los ornamentos que ya habíamos visto en tantos y tantos muros de la civilización egipcia.

Y Micenas ya no se nos olvidará nunca más.



jueves, 7 de marzo de 2013

78. EGIPTO



Para el egipcio el universo no es circular, como en la campiña inglesa, sino lineal. Una larguísima (¿infinita?) banda de agua, que es como la vida, dos bandas de tierra muy fértil a sus costados y dos muros severos a cada lado por donde cada día sale el sol en uno, y se esconde por el otro.

Antes de que se regulase el caudal de sus aguas con las presas de Asuán (la primera a comienzos de siglo XX y la segunda a mediados, o sea, hace cuatro segundos en relación a la antigüedad egipcia) el Nilo se desbordaba cada año para fertilizar la banda verde de sus costados, con lo que también se llevaba por delante los lindes de sus fincas.



Las palmeras debieron de jugar un papel fundamental como mojones o hitos con los que devolver la geometría al parcelario. Uso unas fotos que desde hace años tomé del Spiro Kostoff. Y aunque lo que escribo es mero recuerdo, supongo que la fuente es la misma, aunque pasada luego por un viaje a Egipto en el 2005.

Antes de ese viaje, también fotografié para mis clases una ilustración de un libro-cómic inglés, "Como se hace una pirámide" creo que se titulaba, en la que se representaba imaginariamente un poblado egipcio:


Es una imagen muy bonita porque en ella las palmeras adquieren la espontaneidad del bosquecillo del oasis que da sombra, mientras que la geometría ortogonal de las pequeñas paredes de las casas se refugia bajo ellas.

En la gran arquitectura egipcia de los templos, los bosquecillos de columnas se suceden de uno a otro lado del eje o línea recta con que se concibe, igual que en el universo del río, igual que en la vida:






Los graneros se disponen a sus costados con la misma radicalidad geométrica que las fincas de las riberas. Y al exterior, un duro muro ciego cierra el templo como si más allá de esa pequeña banda lineal de vida no hubiera nada.


Somos tan herederos de la concepción egipcia del mundo, de la vida, de la propiedad o de la arquitectura, que tampoco en la "moderna" ciudad de El Cairo (ni en las nuestras, ni en nosotros quizás), nada ni nadie mira hacia a los costados.


El río lleva hoy otros viajeros, y entre los barcos de la industria del turismo y las nuevas columnas de la industria tradicional que enmarcan la vieja franja de la vida egipcia, no estoy muy seguro de que se pueda ver  en los antiguos templos egipcios algo de lo que digo arriba.


Tampoco creo que en una Pequeña Lección de Diseño sea oportuno contar mucho más.



martes, 26 de febrero de 2013

77. STONEHENGE



A los turistas se les dice que no pueden dejar de ir a Stonehenge, que es un lugar mágico, energético, un antiguo círculo astronómico que se pierde en la noche de los tiempos, etc. etc., pero cuando los turistas llegan allí se encuentran con el mismo patrón de acontecmientos que en todos los lugares de los que les dicen lo mismo: bajan del autobus, sacan fotos, posan delante de las piedras intentando que no salgan las vallas que ahora protegen el monumento para que la gente no lo toque, compran algún souvenir en las tiendas, acaso algún libro malescrito de fotos de papel couché que nunca leerán, y vuelven a subir al autobús para ir a otro lugar igualmente único y singular.

Pero un estudiante de diseño no es un turista, no puede ser nunca un turista, porque el estudiante de diseño va a los lugares a tomar nota para sus creaciones, para sus proyectos. Y aunque el estudiante de diseño ya sabe que un círculo y un rectángulo son unas formas geométricas simples, allí en Stonehenge acaso sentirá que el círculo puede que sea la representación más fidedigna del universo que nos rodea y que ninguna otra arquitectura como la circular o la que incopore el círculo puede serle a partir de ahora indiferente.

Si el estudiante de diseño es español seguramente sacará pecho al recordar que en casi todas las ciudades de su país sigue habiendo un gran templo circular, un lugar cósmico.





O puede que también vea que en la unidad del círculo se expresa como en ningún otro diseño la fuerza del grupo, la unidad de la colectividad y que esa representación también la ha visto en los bailes regionales de una región de España (o por extensión, de Grecia, de Turquía...):



Y hasta de la ruina del monumento, del carácter casual con que ahora se ofrece al visitante, extraerá la imponente imagen del "trilito" como puerta a la arquitectura, acceso a la ciudad, inicio de la civilización.



Y cada vez que use el círculo o el trilito en sus diseños ya no pensará que son figuras geométricas cualesquiera de un libro de geometría del bachillerato. Recordará que son las grandes formas que vio en Stonehenge por no ser como un turista. O si no fue allí, recordará aquella clase sobre Stonehenge, o incluso, aquella Pequeña Lección de Diseño sobre Stonehenge que encontró casualmente en internet. 





jueves, 17 de enero de 2013

76. ESTO... ¿SE PUEDE HACER? ¿CON QUÉ...?



Los profesores de diseño de interiores (y seguramente también los de producto) deberíamos encender una luz roja de alarma cada vez que un alumno nos hiciera esta pregunta. Ponemos un ejercicio de diseño, por ejemplo, decorar un pilar. Los alumnos imaginan formas y luego vienen con el dibujo al profesor preguntando: ¿esto, se podría hacer? ¿con qué lo podría hacer?

Ultimamente echamos pestes de los ordenadores que dibujan formas complejas y extravagantes que nadie sabe de qué se harán y cómo se construirán, pero el primer enemigo, el origen de este problema de mala educación en diseño es tan elemental como un lápiz. En cuanto empezamos a dibujar una forma sin pensar en los materiales y en sus procesos de elaboración y transformación o puesta en obra, estamos yendo por mal camino.

En sus propuestas más radicales de metodología del diseño, Christopher Alexander propone proyectar la arquitectura sin recurrir a dibujos, y en parte no le falta razón. No deberíamos dejar que los alumnos proyectasen desde el dibujo hasta que tuvieran interiorizadas las características de los materiales de construcción y decoración, y sus posibilidades formales. Porque de lo contrario (es decir, tal y como venimos haciendo las cosas) vamos a tener que estar encendiendo la luz roja de alarma continuamente.

lunes, 14 de enero de 2013

75. LOS LIBROS



Poco antes de navidad vimos en Cultuira del Diseño de 3º de Diseño de Interiores FARENHEIT 451. La primera palabra que nos vendría a la mente después de enunciar "cultura", seguramente sería "libros". Y para pensar sobre el papel de los libros en nuestra cultura, ya entrados en el siglo XXI, nada mejor, pensé, que recordar esta película. O verla por vez primera, porque ninguno de los alumnos de clase la conocía.

Al decir FARENHEIT 451 una alumna preguntó si se trataba de algo que había hecho un documentalista norteamericano anti-Bush. No conocía yo esa obra pero a poco que investigué en la red descubrí que RAY BRADBURY, el autor de la novela sobre la que Truffaut hizo la película, se había molestado mucho con la apropiación indebida del título por parte del documentalista y había llegado a denunciarle.


 Al programar el estudio de FARENHEIT 451 a finales del 2012 quise dar así un pequeño homenaje al autor de la novela porque según una noticia que en su momento me pasó desapercibida, había fallecido justamente en este año. Bradbury escribió su novela en 1953, cuando apenas se había puesto en marcha el mundo de la televisión.Truffaut rodó su película en 1966 y en la presentación, sin palabras escritas, apunta directamente la cámara hacia las antenas de televisión que ya cubrían todos los tejados de las casas.


La capacidad profética de Bradbury causa verdaderamente asombro. Sesenta años después podemos certificar que la "cultura" de la televisión barrió a la cultura de los libros. Poco antes de proponer el estudio de esta obra, pregunté a los alumnos qué libro estaban leyendo y..., bueno..., ya os podéis imaginar las respuestas. Y todo ello después de una educación secundaria en la que seguro que más de una decena de profesores no cesó de insitirles en lo importante que eran los libros, en la necesidad de leer libros. Si me apuran un poco les diré que... la mayoría de los alumnos en torno a los veinte años solo habían leído los libros que... les habían mandado sus profesores en clase (!).


No parece aventurado decir que con el cambio de siglo se ha producido un nuevo cambio de "cultura" y que buena parte de los jóvenes ha empezado a cambiar la televisión por el ordenador/internet. El acceso a la información se ha facilitado increíblemente, la lectura y la escritura parecen haber renacido un poco, pero los hábitos ante la pantalla poco o nada tienen que ver con la lectura de libros.

En poco más de cincuenta años hemos pasado de la cultura de los libros a la  cultura de la televisión y de ésta a la de la informatica, y aunque ninguna ha matado del todo a la anterior, el panorama de ficción que dibujaba Bradbury en Farenheit 451 parece bien distinto.

La película tiene un ritmo suave en que la emoción por la consciencia del mundo que nos toca vivir va poco a poco incrementándose hasta ese final sorprendente en que cada ser humano acaba por ser un libro. Pero en lo relativo a la "ambientación", que es el asunto que nos ocupa, no deja de ser curioso el constraste estilistico entre el panorama de bloques de hormigón tipo Unités de Le Corbusier donde se produce la primera quema de libros.


y el interior de la casa del protagonista, bastante menos futurista (véase el mobiliario)


 ...aunque con una televisión plana de gran tamaño que ha llegado a nuestras casas cincuenta años después de que la imaginara Truffaut.

Como es sintomático que la casa de la protagonista (especial belleza la de Julie Christie) tenga una imagen tan romática y premoderna:


No estoy muy seguro de que la lectura de libros tenga que ver con la cultura de nuestro tiempo, pero acorde con la publicidad de los anuncios, me atreví a proponer a los alumnos que leyeran un libro estas navidades para vivir una "nueva experiencia". Una experiencia de ralentización del tiempo (de "no inmediatez" como sugería en algún post anterior), y también, una experiencia de imaginación de ambientes relacionados con la historia que pudieran leer. Porque lo que sí que es cierto es que mientras leemos solo palabra impresa, los ambientes los construimos en nuestra imaginación.

¿Qué han leído mis alumnos estas navidades y qué ambientes han imaginado para esos libros? Bueno, eso es ya otra historia. La historia del curso, la historia del aula y del día a día. La historia que empieza después de cada pequeña lección.